La mafia ya no se ensucia las manos, a día de hoy trafica virtualmente. Recopila, clasifica y vende la droga más pura a un alto precio. Pero el mercado ha cambiado. Quien compra la información la disuelve, la corta con una sustancia muy aditiva: la publicidad. Y al disolverse, los consumidores no saben qué consumen, como siempre. Pero como añadido, ni siquiera saben que están siendo drogados y consumidos por esta sustancia.
¿Y cuál es el principio activo de esta sustancia? Pues nosotros mismos.
Somos todos cómplices sin saberlo. Hemos sido persuadidos para formar parte de una red de información controlada, que a cambio del acceso a las innovaciones telecomunicativas, nos exprime la materia prima necesaria para su compuesto sugestivo. Nuestras tendencias son su alimento, y acabamos por comernos su mierda.
BUENOS DÍAS TRUMAN!
Y POR SI NO VOLVEMOS A VERNOS...
BUENAS TARDES Y BUENAS NOCHES!
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