Surgimos del silencio y le dimos muerte al pronunciarlo. El sonido nunca quiso tener significado, y en un desperdicio, ha sido sacrificado. ¿A quién pedimos permiso?
Perdimos el sentido de vivir al plantearnos el motivo. Yo quiero ser mudo, de habla y de mente. Porque el poema más completo es el que no contiene ni una sola palabra.
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