Ando eternamente sumergido en la exploración hacia lo que me compone, me indago buscando parámetros lógicos de mi conducta pero no encajo en un paradigma sostenible, contradicciones, diseñado para el deseo pero nada me apetece.
Lo apetecible ya quedó enterrado bajo toneladas de fracaso, y todo por no saber quien soy.
En ocasiones me busco pero acabo escondido, me miro pero no veo nada y acabo acurrucado y tembloroso, vulnerable, como siempre, por no saber nada.
Bajo al sótano de mi soledad y dejo de ser yo para ser todo el mundo.
Lo concreto me abandona y me invade la abstracción, si cabe, ya que no soy cuerpo.
Soy el éter.
Pero la puerta por la que entre sigue siendo puerta y golpean por el otro lado.
Me quiero esconder, ya no quiero volver, pero PUM PUM PUM los sentimientos vuelven a aporrear y aquí abajo no hay materia donde esconderse.
La puerta chorrea sangre, mi corazón se ha fundido con ella dando golpes.
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