viernes, 1 de noviembre de 2013

Mírate

Te veo mirándome al otro lado de un cristal. De pie.  A dos centímetros de distancia y a mi misma altura. Tu expresión y la mía se asemejan ¿Estarás pensando lo mismo que yo? Yo estoy pensando en cargarme el cristal.
Quiero tocarte y que me sientas, pero como siempre, solo siento frío al intentarlo por culpa de este maldito cristal. Quiero poder verme con tus ojos y que te mires con los míos.
Quiero conocerte, que me cuentes quien eres y qué has venido a hacer a este mundo. ¿Por qué me miras cuando me asomo? En  tus ojos solo veo la locura del que se mira a si mismo buscando algo.

¿Quién de los dos está encerrado tras un muro de cristal? 

 Creo que, para ti, el tiempo se detiene cuando te observo y solo avanza cuando me marcho. En ocasiones tu cambio es tal que me asombro y te contemplo tanto rato que el tiempo se detiene por largo tiempo. Pero como siempre, quedo sin saber de ti.
Eres imposible de conocer, siempre en silencio y observándome. Nunca he visto que tu atención no esté puesta en mí.
¿También querrás descubrirme?
¿Qué sientes cuando me ves?
Tú pareces tener la solución a todas mis preguntas pero no sé como sacártelas.Dame una directriz, dame un camino que seguir, indícame un señuelo y no volveré a preguntarte, pero deja de mirarme mudo en el rostro y en el habla.
Lo voy a volver a intentar, voy a cruzar...


Como siempre, solo queda sangre en mis nudillos y mis ojos solo ven un espejo roto que ahora ya no proyecta nada. Te desfiguraste. Desapareciste. Y lo peor de todo es que te volveré a encontrar mirándome, mudo, como siempre.

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